¿Pierde Europa o elige?
Dónde Europa se queda atrás y dónde ha decidido ir por otro camino, con el precio que eso tiene.
IA y digital
Se suele decir que Europa va más despacio porque prefiere proteger. Los datos lo matizan.
En 2025, Eurostat preguntó a quienes no usan IA generativa por qué no lo hacen. El 64 % respondió que no la necesita. Solo el 7 % habló de privacidad o seguridad. En España los motivos cambian: pesa más no saber usarla (28 %) o no saber que existía (25 %). Más que una elección prudente, parece una brecha de conocimiento.
Quien no usa IA generativa no es por prudencia: dice que no la necesita
Motivos para no usar herramientas de IA generativa, en % de quienes no las usaron en los últimos 3 meses (16 a 74 años)
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Donde sí hay una elección de fondo es en cómo se gobierna internet. China adopta la tecnología con filtrado y censura del Estado. La UE, en conjunto, protege más la libertad en la red que Estados Unidos, que ha retrocedido desde 2023. Dentro de la Unión también hay diferencias: el gráfico muestra el país con más control en cada año.
China adopta tecnología bajo control estatal. Europa elige otro camino
Grado en que el Gobierno filtra internet y censura las redes sociales en la práctica (valores altos = menos control)
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Hay otra decisión que distingue a Europa: la mayoría de sus modelos destacados se publican con pesos abiertos, que cualquiera puede descargar y adaptar. Pero con tan pocos modelos, es más una señal que una estrategia.
¿Apuesta Europa por la IA abierta?
Modelos de IA destacados desde 2023 según cómo se publican, en % del total de cada bloque
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Comercio y dependencias
Abrirse al mundo fue una decisión europea. El precio es depender de dos socios que ya no se entienden.
En 2002, China suministraba el 7,8 % de lo que la UE compraba fuera de la Unión. En 2025, el 22,6 %. En maquinaria y equipos de transporte, donde entran los paneles solares, las baterías o la electrónica, llega al 35,8 %, tras un máximo del 40,6 % en 2022.
Más de una de cada cinco importaciones de la UE ya llega de China; en maquinaria, más de una de cada tres
Parte de las importaciones de la UE desde fuera de la Unión que llega de China y de EE. UU., en %
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Para vender ocurre lo contrario. Estados Unidos compra el 21 % de lo que la UE exporta fuera de la Unión, casi tres veces más que China (7,5 %). Europa compra a un gigante y vende al otro, y eso la deja expuesta a los aranceles de uno y a la competencia del otro.
Para vender, la UE depende de EE. UU.: su primer cliente, muy por delante de China
Parte de las exportaciones de la UE fuera de la Unión que va a EE. UU. y a China, en %
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Productividad y crecimiento
Europa produce menos por habitante que por hora. Parte de la diferencia es que trabaja menos horas.
Por hora trabajada, la UE está al 87 % del nivel de EE. UU. Por habitante, solo al 74 %. La distancia entre esas dos cifras se explica por las horas que trabaja cada persona y por la parte de la población que tiene empleo.
Por hora trabajada, la UE está al 87 % de EE. UU.; por habitante, solo al 74 %
PIB de la UE en % del de EE. UU. (100 = EE. UU.), por hora trabajada y por habitante
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Las horas no son iguales en toda Europa. Un trabajador de Países Bajos hace 31 horas a la semana; uno de Alemania, 33,5; uno de EE. UU., 37,5. En cambio, en Grecia, Polonia o Lituania se trabaja más que en EE. UU. España, con 36,4, queda algo por debajo. Trabajar menos horas es, sobre todo, un rasgo de los países más ricos del oeste y el norte.
El oeste y el norte de Europa trabajan menos horas que EE. UU.; casi todo el este y parte del sur, más
Horas trabajadas de verdad a la semana por cada persona con empleo
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Libertades, bienestar y clima
Europa ha elegido recortar emisiones y proteger más a su población. Son decisiones con costes.
La UE emite hoy un 35 % menos de CO₂ que en 1990. Estados Unidos, un 7 % menos. China, más de cinco veces más. Parte del recorte europeo se explica porque fabrica fuera muchos de los bienes que consume.
La UE emite un 35 % menos de CO₂ que en 1990. China, más de cinco veces más
Emisiones totales de CO₂, índice 1990 = 100
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El gasto social público es la otra gran diferencia. En 2022, Francia le dedicaba el 31,4 % de su PIB; Italia, el 28,2 %; Alemania, el 27,7 %; España, el 26,0 %. EE. UU., el 19,0 %. Pero no es un rasgo de toda la UE: Irlanda, Países Bajos o varios países del este gastan menos que EE. UU.
Francia, Italia, Alemania o España dedican al gasto social entre 7 y 12 puntos de PIB más que EE. UU.; varios países de la UE, menos
Gasto social público (pensiones, sanidad, desempleo, familia...), en % del PIB
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Sanidad
Europa eligió una sanidad pagada sobre todo con dinero público. Eso no la hace gratis para el paciente.
En la UE, el 74,4 % del gasto sanitario lo pagan las administraciones y la seguridad social. En EE. UU., el 54 %, y en China, el 57,1 %. La distancia se ha acortado: en 2000, el gasto público era el 44,4 % del total en EE. UU. y el 22 % en China, mientras que en la UE apenas ha cambiado (74,8 %).
Tres de cada cuatro euros de la sanidad europea son públicos; en EE. UU. y en China, algo más de la mitad
Gasto sanitario de las administraciones públicas y la seguridad social, en % del gasto sanitario corriente
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Pero lo público no siempre libra al paciente de pagar. En 2023, los hogares de EE. UU. pagaron de su bolsillo el 10,9 % del gasto sanitario; los de la UE, el 14,9 %. Solo en Luxemburgo, Francia y Croacia la proporción era menor que en EE. UU. En Bulgaria, Letonia y Grecia supera el 34 %; en España, el 20,9 %. Es una proporción: como EE. UU. gasta mucho más, sus hogares pagan más dinero, 1.472 dólares por habitante frente a 898 en la UE. Malta y Bélgica superan a EE. UU. incluso en esa cifra.
En 24 de los 27 países de la UE, los pacientes pagan de su bolsillo una parte del gasto sanitario mayor que en EE. UU.
Pagos directos de los hogares (copagos, medicamentos, consultas privadas), en % del gasto sanitario corriente
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Dinero y pagos
Los europeos pagan cada vez menos con efectivo, pero no quieren perderlo. El euro digital es la respuesta de la UE: dinero público para pagar con el móvil.
En 2016, el 79 % de los pagos en tiendas, bares y otros comercios de la zona del euro se hacía con efectivo. En 2024, el 52 %. El 55 % de los consumidores ya prefiere pagar con tarjeta u otro medio sin efectivo, frente al 22 % que prefiere los billetes. Aun así, el 62 % considera importante poder seguir pagando con efectivo.
El efectivo ha pasado del 79 % al 52 % de los pagos en tienda desde 2016; el 55 % ya prefiere la tarjeta
Zona del euro. Parte de los pagos en tiendas, bares y otros puntos de venta hechos con efectivo, y medio de pago que prefieren los consumidores, en %
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El hueco del efectivo lo llenan sobre todo las tarjetas. En 2025 se hicieron en la zona del euro casi 92.000 millones de pagos con tarjeta, el 57 % de todos los pagos sin efectivo y un 36 % más que en 2022. Ahí está lo que preocupa al BCE: en 2022, el 61 % de los pagos con tarjeta de la zona del euro pasó por redes internacionales como Visa o Mastercard, y 13 países de la zona dependen por completo de ellas.
Las tarjetas suman el 57 % de los pagos sin efectivo de la zona del euro
Zona del euro. Número de operaciones al año por medio de pago, en miles de millones
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El euro digital busca ser una alternativa europea y pública: dinero emitido por el BCE, como los billetes, pero para pagar en tiendas, en internet y también sin conexión. Los servicios básicos serían gratuitos y habría un límite de cuánto puede guardar cada persona. Lo que falta es la ley. Parlamento y Consejo negocian sobre todo cómo se compensa a los bancos y entidades que lo distribuyan, cómo se reparte y cuál es ese límite. La privacidad es la otra gran duda: el 60 % de los consumidores de la zona del euro dice preocuparse por su privacidad en los pagos digitales.
- Junio de 2023La Comisión Europea propone el reglamento del euro digital.
- Octubre de 2025El BCE pasa a la siguiente fase del proyecto para estar listo técnicamente.
- Diciembre de 2025Los gobiernos de la UE, en el Consejo, fijan su posición: límites de tenencia, servicios básicos gratuitos y comisiones reguladas.
- Junio y julio de 2026La comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo aprueba su informe (43 votos a favor, 14 en contra y 1 abstención) y el pleno da luz verde a negociar con el Consejo.
- Segunda mitad de 2027Piloto de 12 meses con entidades de pago, si la ley se aprueba en 2026.
- 2029Primera emisión posible. El BCE decidirá si lo emite, y cuándo, cuando la ley esté aprobada.
Vivienda y coste de vida
Europa es, sobre todo, un continente de propietarios. Quien alquila a precio de mercado lo paga.
En 2025, el 68,5 % de la población de la UE vivía en una casa propia, algo menos que en 2010 (70,7 %). Las diferencias son de modelo. En Eslovaquia, Rumanía y Croacia son propietarios más del 91 %, y en Rumanía casi todos sin hipoteca. En el otro extremo, Alemania es el único país donde los propietarios no llegan a la mitad (47,2 %), seguida de Austria (54,2 %) y Dinamarca (58,4 %). En los Países Bajos, el 57,9 % de la población vive en una casa propia con hipoteca. España, con un 73,6 %, está por encima de la media, pero los propietarios han bajado desde el 79,8 % de 2010, y los inquilinos a precio de mercado han pasado del 11,9 % al 17,4 %.
Casi siete de cada diez europeos viven en una casa propia; solo en Alemania es menos de la mitad
Población según el régimen de tenencia de su vivienda, en %
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Ser propietario o inquilino cambia mucho lo que pesa la vivienda en el bolsillo. En 2025, el 18,6 % de los europeos que alquilan a precio de mercado vivía en un hogar que dedica más del 40 % de sus ingresos a la vivienda. Entre los propietarios con hipoteca, el 5 %, y entre los que ya no la tienen, el 3,8 %. Para los inquilinos a precio de mercado, la proporción ha bajado desde el máximo del 27,1 % en 2014, pero sigue siendo casi cuatro veces la de los propietarios con hipoteca.
El 18,6 % de los inquilinos a precio de mercado dedica más del 40 % de sus ingresos a la vivienda; entre los propietarios, el 5 % o menos
Población de la UE que vive en hogares que gastan más del 40 % de su renta disponible en vivienda, según régimen de tenencia, en %
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Energía
La UE ha elegido las renovables. En la electricidad va rápido; en el resto, no tanto. Y la industria paga la luz mucho más cara que antes de la crisis.
En 2024, las renovables cubrieron el 25,2 % del consumo final de energía de la UE, frente al 9,6 % de 2004. En la electricidad llegan ya al 47,5 %; en la calefacción y la refrigeración, al 26,7 %, y en el transporte, solo al 11,2 %. El objetivo para 2030 es el 42,5 %. Para alcanzarlo, la UE tendría que sumar casi tres puntos al año hasta 2030; entre 2019 y 2024 sumó, de media, poco más de uno.
Las renovables ya cubren el 47,5 % de la electricidad que consume la UE, pero solo el 25,2 % de toda su energía
Parte del consumo final bruto de energía de la UE que cubren las renovables, en toda la energía y en cada uso, en %
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La otra cara es el precio. Entre 2007 y 2020, la electricidad para la industria europea nunca pasó de 10,72 céntimos por kWh, sin IVA ni impuestos recuperables. Con la crisis energética, llegó a 20,16 céntimos en el segundo semestre de 2022. En el segundo de 2025 estaba en 15,96: un 20,8 % por debajo de ese máximo, pero un 45,8 % por encima del primer semestre de 2021. Sin impuestos, la subida es del 80,6 %. No hay una serie abierta que permita comparar este precio con el de EE. UU. y China con el mismo método.
La electricidad para la industria de la UE cuesta un 45,8 % más que a principios de 2021, pero un 20,8 % menos que en su máximo de finales de 2022
Precio medio de la electricidad para la industria en la UE, en céntimos de euro por kWh
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Notas con esta mirada
- Uno de cada seis coches nuevos de la UE ya es eléctrico, pero el ritmo va por paísesEn 2025, el 17,3 % de los turismos nuevos de la UE fueron eléctricos de batería, frente al 1,9 % de 2019. En Dinamarca, el 67,8 %; en España, el 8,7 %; en Croacia, el 1,9 %.
- Cómo se cumple el AI Act: obligaciones, costes y la batalla política por regular la IAUna guía práctica de la ley europea de inteligencia artificial tras su reforma de 2026: qué exige a cada empresa, en qué orden hay que hacer las cosas, qué problemas está dando, qué se ha visto ya en la práctica y por qué la ONU, Washington y Pekín la miran de forma tan distinta.
- El AI Act y las empresas: la incertidumbre legal ya es el segundo freno a la IAEuropa eligió ser la primera en regular la inteligencia artificial. Entre las empresas que se plantean usarla y no lo hacen, el 54 % señala ya que no tiene claras las consecuencias legales, frente al 46 % de 2023.